Cómo leer un balance (guía para principiantes)
Un recorrido en lenguaje sencillo por el balance: activo, pasivo y patrimonio neto, y qué te dicen sobre la salud financiera de una empresa.
El balance es una foto de lo que una empresa posee y debe en un día concreto. Domínalo y podrás juzgar, en minutos, si un negocio se apoya en terreno firme o en tiempo prestado.
La ecuación que nunca falla
Todo balance obedece a una única regla:
Activo = Pasivo + Patrimonio neto
Es decir, todo lo que la empresa posee se financió o bien con deuda (pasivo) o bien por sus dueños (patrimonio neto).
Activo — lo que la empresa posee
El activo se divide en:
- Activo corriente — efectivo y lo que se convierte en efectivo en menos de un año (existencias, cuentas a cobrar).
- Activo no corriente — bienes a largo plazo como inmuebles, equipos y activos intangibles.
Pasivo — lo que la empresa debe
También se divide por plazos:
- Pasivo corriente — vence en menos de un año (proveedores, deuda a corto).
- Pasivo no corriente — obligaciones a largo plazo, sobre todo deuda.
Patrimonio neto — lo que queda para el accionista
El patrimonio neto es lo que quedaría para los dueños si la empresa vendiera todos sus activos y pagara todas sus deudas. Que crezca con el tiempo, gracias a los beneficios retenidos, es una señal saludable.
En qué fijarte
- ¿Puede el activo corriente cubrir el pasivo corriente? (Liquidez.)
- ¿Cuánta deuda hay frente al patrimonio neto? (Apalancamiento.)
- ¿Crece el patrimonio neto año tras año? (Creación de valor.)
Cuando sepas leer el balance, la cuenta de resultados y el estado de flujos de efectivo cobrarán mucho más sentido — los tres encajan.